miércoles, 15 de octubre de 2008

GURKHAS - A LAS ORDENES DE LA REINA


Están considerados como los mejores asesinos del mundo. Pero en plena posguerra fría, el destino de los legendarios soldados gurkhas resulta incierto. Altamente preparados y mortales en el combate, los gurkhas y sus instintos, afilados como sus característicos cuchillos «kukris», son educados en la dureza casi desde su nacimiento por las condiciones de su tierra de origen, el montañoso Nepal.

Este país es un buen ejemplo del cambio de papeles de estos soldados, que ahora trabajan para su Policía. A pesar de que cada vez son menos, su increíble reputación como luchadores les ayuda a encontrar empleo en lugares como Gran Bretaña, India, Hong Kong, Singapur y Brunei. «A pesar de los misiles y la alta tecnología de la guerra moderna, lo que cuenta al final es que tu fuerza y tus cualidades de lucha te permitan poner a tu adversario a tus pies», afirma Niven.


En Singapur, los gurkhas vigilan las casas de los ministros y ocupan las torres de vigilancia de las principales prisiones. El primer grupo de soldados -144 ex combatientes británicos- fue traído aquí en 1950 después de luchar en el sudeste asiático y Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

Los gurkhas son conocidos por su lealtad y su resistencia, pero sobre todo porque son mortales en el combate cuerpo a cuerpo.

Es legendaria su técnica para cortar limpiamente una cabeza humana con un sólo golpe de sus «kukris», un largo cuchillo de combate con la hoja curvada. Esto ha llegado a causar tanto miedo que se llegó a creer que un gurkha, una vez que empuñaba su «kukri», debía mancharlo de sangre antes de devolverlo a su vaina.

Este mito les ayudó cuando lucharon con el Ejército británico en la guerra de las Malvinas, en 1982. «Su reputación avanzaba kilómetros por delante de ellos. Los argentinos se aseguraron de no tener que vérselas con ninguno», dice Niven.


¿Qué es lo que da a los gurkhas su aura de superioridad militar? «Son supervivientes», asegura Niven. «Bajo las desagradables y duras condiciones de las montañas, los miembros débiles de la sociedad nepalí mueren. Tus hijos, vacas, animales, mueren por enfermedades, al caer de los riscos o de alguna otra manera. Por ello, los que han logrado llegar a la pubertad son tipos duros». «Tienen un increíble sentido de la orientación. Incluso en la ciudad, su instinto sigue siendo agudo».

Su extremado sentido de la lealtad también les distingue de la mayoría de los soldados. Según Niven, «es parte del contrato. A diferencia de usted y de mí, no moralizan ni teorizan sobre lo que se les ha dicho que hagan. Una vez que una orden ha sido dada por quienes les mandan, la obedecen instintivamente».

«Miles de ellos han muerto lejos de sus casas en las montañas, luchando en batallas que les eran ajenas y por razones que jamás cuestionaron.

Más de 200.000 gurkhas combatieron junto a los británicos durante la Primera Guerra Mundial y cuarenta batallones sirvieron en la Segunda.


Desde los primeros días en que los Gurkhas pertenecieron al Ejército Británico, han mostrado afición por llevar el Khukri en el cinto junto con el equipo reglamentario. En esta posición el Khukri puede ser extraído rápidamente para ser utilizado. Aunque el Khukri es un arma eficaz y que ha demostrado ser de utilidad en cada conflicto que participó, como la 1ra. Y 2da. Guerra Mundial, Borneo, Vietnam, Malvinas, El Golfo y Afganistán, siendo que su efecto psicológico en el combate ha sido enorme y en muchas ocasiones el enemigo ha preferido huir antes de hacer frente al cuchillo de los Gurkhas como lo explicaría un soldado del 7mo. Regimiento de Fusileros Gurkhas, en Londres cuando era movilizado a Malvinas. "El cuartel estaba repleto de periodistas y de miembros de las cadenas de televisión deseosos de captar nuestra actividad, era una buena ocasión para atemorizar a los argentinos y les forzamos a retratarnos con nuestros Khukris desenvainados..."

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